El Servicio de Impuestos Internos (SII) dispuso que, a partir del 1 de mayo, todos los comercios deberán entregar boletas y comprobantes impresos en cada transacción. Si bien el documento también podrá enviarse por medios digitales como WhatsApp, esta opción será solo un complemento y no eximirá a los comercios de la obligación de imprimir los comprobantes.
Esta medida, que busca garantizar que los impuestos lleguen al Estado y combatir la elusión, tendría un efecto colateral: la salida de circulación de más de 600 mil máquinas de pago (POS) que no cuentan con la función de impresión. De acuerdo con cifras reveladas por Chócale, estos dispositivos quedarían obsoletos y su uso ya no cumpliría con la normativa vigente.
Las pymes y pequeños comerciantes, principales usuarios de estos dispositivos por su bajo costo y facilidad de uso, enfrentarán un golpe financiero inesperado. Hasta ahora, muchas optaban por terminales sin impresora para ahorrar en rollos de papel y reducir gastos operativos, pero con la nueva exigencia del SII, deberán buscar alternativas que podrían encarecer sus operaciones.
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