El 81% de las inmobiliarias estima que en 2017 ventas serán iguales o peores que las de este año

El impacto de reformas estructurales, el deterioro del empleo y de las condiciones económicas, además de las restricciones bancarias para los créditos hipotecarios, son los factores que más están impactando en el desempeño del negocio inmobiliario, en particular el de ventas de viviendas nuevas que registra una fuerte merma este año.

En este contexto, el 81% de las empresas de este sector espera que en 2017 sus ventas sean iguales (42,7%) o peores (38,5%) que las de este año, mientras que solo el 18,8% prevé que sean mejores. Así lo revela una encuesta realizada a inicios de septiembre por Portalinmobiliario.com a cerca de 100 actores inmobiliarios, en el contexto del Seminario ISU de Actualidad Inmobiliaria.

El subgerente de Estudios de Portalinmobiliario, Nicolás Izquierdo, comentó que los resultados de esa consulta se ven reflejados actualmente en la reducción que exhibe la incorporación de nuevos proyectos inmobiliarios o en la disminución de los permisos de edificación. “El mercado está anticipándose a una caída en la demanda”, señaló.

En la encuesta, los representantes de las inmobiliarias también fueron consultados respecto de los factores que más están dificultando el dinamismo de su negocio. La “incertidumbre por reformas estructurales del país”, fue el tema más votado por las empresas. Le siguió el aumento del desempleo y el débil desempeño económico del país. Luego, aparecen las condiciones de financiamiento más restrictivas para la compra de una vivienda.

Izquierdo sostuvo que la incertidumbre ligada a la implementación de la reforma tributaria o el efecto de los cambios en materia laboral le restan dinamismo a la actividad.

Análisis del gremio

El director ejecutivo de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), Vicente Domínguez, coincidió con los resultados de la encuesta respecto de las perspectivas de ventas para 2017. “Estamos en una meseta“, comentó.

Como factores positivos, Domínguez destacó una inflación controlada y una tasa de interés baja. Respecto de los aspectos negativos para la actividad inmobiliaria, señaló el estancamiento económico, el cual repercute en un debilitamiento de los niveles de ocupación y de las rentas de las personas. “Se visualiza que en el corto plazo esos temas no cambiarán“, indicó.

Domínguez afirmó que el clima empresarial está bastante condicionado por los cambios ligados a las reformas económicas y políticas. Señaló que los cambios tributarios han “causado severos problemas” y sostuvo que no descarta que se realice otra reforma, que sin afectar la recaudación sea de más fácil implementación.

¿ Cuales son los factores que más dificultan el dianmismo de su negocio?
Incertidumbre por reformas estrucurales del país 47%
Aumento en el desempleo y desempeño económico 44%
Condiciones de financiamiento para la compra de viviendas 37%
Escasez de terrenos 23%
Lentitud en aprobación de permisos para el desarrollo de proyectos 22%
Efecto de la reforma tributaria 20%
Expectativas de precios a la baja de parte de clientes 19%
Otro 14%
Ninguno 1%

Vicente Domínguez aseguró que el ambiente político del país igualmente debería influir, pues las recientes elecciones municipales fueron una señal de que se requiere de consensos para avanzar y “no de retroexcavadoras”.A la vez, señaló que es relevante “saber para dónde va la reforma de pensiones, la que puede ser pro crecimiento y anticrecimiento“. Igualmente, dijo que el rubro no sabe si el debate sobre la Constitución se hará de forma calmada o apresurada.

Exigencia en créditos

Para la ADI, las mayores restricciones para el otorgamiento de créditos hipotecarios por parte de los bancos fueron un “ruido más aparente que real”. Domínguez señaló que “el sector no está en contra del aumento de exigencias, pues nos interesa que el crédito hipotecario sobreviva en buenas condiciones. Pugnamos por un mercado financiero sano y eso implica esfuerzo del comprador. No queremos morosidades en créditos hipotecarios”.

Nicolás Izquierdo comentó que las mayores exigencias en materia de financiamiento han producido cambios en la demanda. Explicó que actualmente del total de consultas por viviendas, el 70% corresponde a arriendos y el 30% a compras, mientras que lo normal era que se dividieran en partes iguales.

Lo anterior se explica porque, al no poder reunir el pie para un crédito hipotecario o ser rechazado por una institución bancaria, el consumidor debe optar por la opción de un arriendo.

Fuente: ELMERCURIO

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