Recursos previstos para Ley “Ricarte Soto” se gastarán en 14 tratamientos

A partir del próximo año, el Sistema de Protección Financiera para Diagnósticos y Tratamientos de Alto Costo, creado en la Ley “Ricarte Soto”, contará con el máximo de recursos contemplados en el texto legal. Serán $100 mil millones que deberán ocuparse en las once enfermedades ya cubiertas por la norma, más tres que se sumarán a partir de 2017, que el Ministerio de Salud anunciará hoy: el mal de Crohn, alimentación enteral domiciliaria y bomba de insulina para tratar la diabetes.

Así quedó establecido luego de la última ronda de negociación entre los ministerios de Salud y Hacienda, en la que se descartó la incorporación de los implantes cocleares para la hipoacusia, debido a que estos ya cuentan con cobertura (limitada a los menores de dos años) a través del plan AUGE, por lo que se le buscará una expansión en la futura modificación del plan, prevista para las próximas semanas.

Con esto, la Ley “Ricarte Soto” alcanzará su pleno régimen, con $100 mil millones al año disponibles para 14 tratamientos. Y regirá así, sin nuevas modificaciones, al menos, hasta 2020. Las cifras de Salud muestran que la incorporación de enfermos ha sido más lenta de lo presupuestado (van poco más de 3 mil personas beneficiadas, de las 15 mil que se proyectaban), pero el cálculo que se hace es que quienes ingresan al sistema no salen, salvo cuando fallecen.

De la cifra total, a partir del próximo año se podrán gastar $80 mil millones -pues el 20% del monto comprometido quedará en un fondo de reserva- más los dineros que queden subejecutados este año. Cualquier aumento en el monto deberá ser discutido en el Congreso.

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Estas modificaciones plantean un debate sobre la pertinencia de la norma, ya que en sus orígenes, la ley sería una solución, tanto para los tratamientos de alto costo como para las enfermedades raras. Aunque todos los tratamientos para estas últimas son de alto costo, no todos los tratamientos onerosos son para enfermedades extrañas. Así lo demuestra la incorporación de la bomba de insulina: si bien su cobertura implica un alto monto, busca dar solución a pacientes diabéticos, enfermedad que dista por mucho de ser rara.


Reserva
Pese a contar con $100 mil millones, solo se podrán utilizar $80 mil millones al año en tratamientos.


El problema está en que la norma actual cubre tratamientos que hayan pasado por diversos controles que garanticen la efectividad y el buen uso de los recursos públicos. “No sabemos cuántas son las enfermedades raras, no hay protocolos, guías clínicas, codificación; por lo tanto, no existen como tales. Por eso, no tienen ninguna posibilidad de entrar a ningún sistema de beneficios”, argumenta la diputada independiente Karla Rubilar.

Por eso, la comisión investigadora de medicamentos de la Cámara de Diputados planteó, dentro de sus conclusiones, la necesidad de contar con otra ley que dé cobertura a enfermedades raras, para “hacemos cargo de los innumerables pacientes que no tienen terapias pero sí requieren de una atención de salud”. Y esto ocurre a un año de la entrada en vigencia de la Ley ‘Ricarte Soto’, así como a dos de la Ley de Fármacos, sobre la cual ya se discuten modificaciones en el Congreso.

Para el ex ministro Jaime Mañalich, el problema no se soluciona con una nueva legislación. “La ley entrega las herramientas; el problema es de gestión de parte del Ministerio de Salud”, dice.

Fuente: El Mercurio.

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Créditos Foto: Francisco Longa/AgenciaUno

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