Bacteria de salar chileno puede ayudar contra el cáncer

En 1998, la doctora en Microbiología Cecilia Demergasso comenzó a estudiar las características de bacterias que se desarrollan en hábitats con condiciones extremas en el norte de Chile. Junto a un equipo de investigadores de la Universidad Católica del Norte (UCN), este año lograron culminar la secuencia de los genomas de cinco de estos organismos.

Se destaca el potencial de la bacteria Fusibacter ascotence 3D3, identificada en el salar de Ascotán, ubicado a 3.716 metros sobre el nivel del mar, en la Región de Antofagasta. En ese lugar, se midieron altas concentraciones de arsénico, mayores que las registradas en ambientes similares a nivel mundial. Para sobrevivir, las bacterias reducen el arsénico y logran producir sulfuro de arsénico en partículas nanométricas, es decir, de escala microscópica. Este mineral ya ha sido estudiado por sus propiedades anticancerígenas.

“El problema es poder introducirlo en la sangre, para lo cual se necesita generar estas nanopartículas, lo que regularmente se hace a través de métodos mecánicos. En cambio, estas bacterias producen las nanopartículas de forma natural”, sostiene. Las ventajas serían reducir costos y utilizar un proceso más amigable con el medioambiente.

Las pruebas de laboratorio realizadas hasta la fecha han mostrado resultados positivos. “Para esta primera etapa utilizamos líneas celulares, es decir, cultivos de células cancerosas, de cuatro tipos distintos de cáncer: leucemia, gástrico, de próstata y de mama”.

En todos provocó, en mayor o menor grado, la muerte de las células cancerosas. “Los mejores resultados se vieron en el cáncer de mama y en la leucemia, mientras que en los otros el efecto fue menor”, explica la doctora Demergasso, quien aclara que estos son resultados preliminares y que están postulando a fondos para poder empezar las etapas preclínicas, con estudio en animales de laboratorio, para seguir luego con pruebas clínicas hacia la elaboración de un fármaco. “Es un proceso de varios años”, concluye.

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Fuente: LUN

Créditos Foto: Miguel Fuentes

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