Dos invernaderos permiten producción a escala y reviven la agricultura en Socaire

Cerca de 3.200 lechugas se logran obtener mensualmente en Socaire y se está estudiando la producción de tomates, frutillas, morrones, cilantro, perejil, rabanitos, betarragas y distintas variedades de acelgas. Todo un desafío considerando que este poblado se encuentra a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, el agua es un bien escaso y la oscilación térmica va entre los -8° y los 47°.

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A tres mil 200 metros sobre el nivel del mar se ubica Socaire.

El cultivo de las hortalizas nombradas, más el rescate de las papas moradas y las habas, que son de la agricultura tradicional de Socaire, se logró gracias a la alianza entre la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) y la seremi de Agricultura de la región de Antofagasta, aportando los recursos y la capacidad técnica, respectivamente.

Gracias a este trabajo mancomunado y a la disposición de la comunidad de Socaire de volver a trabajar la tierra, se construyeron dos invernaderos hidropónicos de 500 metros cuadrados cada uno, permitiendo un trabajo tecnificado, controlado y con gran proyección.

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En estos invernaderos también existe producción de habas, alimento típico de la zona.

En este escenario, el director nacional de Conadi, Alberto Pizarro Chañilao, sostuvo que “estamos muy contentos con lo realizado acá en Socaire. Las comunidades Lickan Antai iniciaron desde 2012 un trabajo agrícola único de riego tecnificado ante la falta de agua, el cual se ha ido complementando con tecnología, equipamiento y recursos en este convenio entre Conadi y el Ministerio de Agricultura”.

Agregó que esta iniciativa  gracias a que “incluye revestimiento del canal, un estanque acumulador de agua y el invernadero hidropónico, las comunidades indígenas de Socaire pueden concretamente trabajar sus tierras. Creemos que de esta manera, el Estado atiende necesidades urgentes que requieren para salir adelante, pudiendo mejorar su calidad de vida y generar movilidad económica. Los pueblos indígenas tienen a la Tierra o Pacha Mama como eje central de su cosmovisión, por ello la importancia de que puedan trabajarla y los Lickan Antai están siendo ejemplo en este sentido“. 

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Cerca de tres mil 200 lechugas se obtienen al mes en el invernadero que funciona en Socaire.

Por su parte, el seremi de Agricultura, Jaime Pinto, destacó que lograr la producción que poseen y seguir ampliando este tipo de cultivos en Socaire es un hito para el sector agrícola, hecho que “nos llena de orgullo ya que se involucra innovación, tecnología y sustentabilidad en una zona donde las condiciones hacen muy difícil el desarrollo de la agricultura”.

Precisó que como representante del ministerio de Agricultura están satisfechos y felices de haber respondido ante los requerimientos de la comunidad.

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Existe un segundo invernadero donde se está investigando la producción de más hortalizas y frutas.

“Es un claro ejemplo del trabajo que nos ha empeñado nuestra Presidenta Michelle Bachelet para apoyar la agricultura familiar campesina y así cumplir con los objetivos que hemos establecido para la región, además de generar un modelo de intervención asociativo que ha logrado una coordinación pública y privada con el total compromiso de la comunidad que no sólo muestra cifras, sino que también reúne investigación, tecnología e infraestructura que aporta al desarrollo de la comunidad, apuntando a la autonomía alimentaria, eje que pertenece a la estrategia de desarrollo propuesto por el Gobierno Regional”.

Comunidad

Para lograr el éxito de hoy, la comunidad fue capacitada y cuatro mujeres resaltaron en el proceso, siendo ellas las que actualmente están a cargo de los dos invernaderos hidropónicos y de la excelente producción que poseen.

Yanitza Plaza (27), es ingeniera en Metalurgia, pero el amor por su tierra y sus raíces la llevaron a volver a Socaire y ser la encargada de la iniciativa.

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Son cuatro mujeres las que están a cargo de los invernaderos, quienes fueron capacitadas para esta labor.

“Este es un proyecto innovador, especialmente para la gente joven, porque los adultos lo ven con incertidumbre. Hemos tenido bastantes comentarios positivos. Llevo un año en este lugar y es un tema que permite proyectarme”, comentó.

En tanto, el presidente de la comunidad atacameña de Socaire, Daniel Varas, precisó que este proyecto es el resultado del trabajo de todos.

invernadero-socaire-127“Me alegra ver que toda la comunidad esté involucrada ya que es muy importante para nosotros dar a conocer lo que estamos haciendo en Socaire y lo que se puede hacer bajo las condiciones que presenten durante el año con el cultivo de lechugas hidropónicas”, dijo.

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Desde que se cultivan hasta que su conservación, el proceso es controlado para obtener la mejor calidad.

Comentó que están conscientes de la inversión que está haciendo el Estado y “agradecemos todos los recursos que el Gobierno ha colocado a través de la Conadi y la seremi de Agricultura para el desarrollo de nuestra agricultura, como también al sector privado que igualmente nos ha colaborado para cumplir este sueño. Realmente este proyecto representa muchas cosas en términos de apoyo y trabajo en conjunto con alianzas público-privadas que seguramente harán de nuestra comunidad un ejemplo a seguir para el resto”.

 

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